Mis primeros calcetines

– un reto con TejeSabel

 

 

 

Ya va siendo hora para un nuevo reto, verdad?

Seguramente habéis advertido que el último post trata de los calcetines y que se ha creado el grupo CALCETA CALCETINES con el perfil de la unidad de aprendizaje.

Así que claro, ¡el reto no podría ser diferente que unos calcetines!

Hace bastante que tenía ganas de organizar algo así y, hablando con algunas compañeras tejedoras, Isabel ha tenido la feliz iniciativa de organizar el grupo de los calcetines con toda la información necesaria para lanzarte y empezar a tejerte unos.

El grupo es una pasada: muy bien estructurado y organizado.

Me gustaría dejar aquí una cosa clara: en los retos que ocurren íntegramente a nivel virtual la actitud pro-activa de la tejedora es clave para que el proceso de aprendizaje sea exitoso y obtenga un resultado satisfactorio.

En otras palabras, te invito a revisar bien las unidades y sus contenidos porque realmente ahí vas encontrar todo lo necesario para empezar.

Sobre el reto

 

Para el reto hemos elegido un patrón RYE de TINCANKNITS que es muy adecuado y claro para tejer tu primer par de calcetines de arriba hacia abajo.

Materiales: La lana que se utiliza es de grosor DK y se teje con agujas de 3,25 mm y 3,75 mm.

He tejido el patrón y os aseguro que es muy accesible para todos los niveles.

Hemos contactado con las diseñadoras que nos han permitido traducir el patrón del inglés al castellano para los fines de este reto.

Te agradecemos la no divulgación de la traducción en las redes sociales, ya que esta vulneraría los derechos de autor. Para disfrutar de este patrón en castellano, únete al grupo CALCETA CALCETINES.

Fechas: de 25 de enero a 24 de febrero.

Me gustaría aprovechar esta entrada para presentarte a Isabel, una tejedora apasionada y profesora por vocación que ha realizado este trabajo tan estupendo!

Me llamo Isabel.

Nací en Salamanca, aunque mis raíces están en un pequeño pueblo de la
sierra del sur de la provincia, Sierra de Francia, de donde eran mis padres, y la gran mayoría
de mis antepasados, y donde actualmente resido.
Estudié magisterio, aunque ejercí poco tiempo como maestra. Trabajé como administradora
de fincas urbanas, hasta que mis problemas de salud me retornaron al pueblo. Soy madre de
dos hijos varones, que no me quieren hacer abuela (a pesar de que me muero de ganas).
Mi gran vocación es la enseñanza, y, en cualquier faceta de mi vida, siempre he querido saber
más, aprender algo nuevo… y transmitirlo a los demás.

Y en ese ansía por aprender, internet ha sido mi fuente de saber, donde calmar mi sed por aprender. Gracias a la red, he podido
realizar actividades tan diversas y variopintas como diseñar objetos para el juego de los Sims,
crear una web (El desván de los sims) hace más de 16 años, o digitalizar libros para personas
ciegas cuando aún apenas se oía hablar de los ebook, crear y administrar foros, realizar una
base de autores y libros (El desván de los libros), escribir relatos, o bloguear… y conocer gente,
amigos que me han seguido en mis varias aventuras, con los que he compartido tan buenos
momentos, y que me han empujado a seguir aprendiendo.
Pero hablemos del tejido, que es lo que absorbe ahora mi tiempo.

 

Tejer ¿Cuándo comenzó?

 

Tejer aprendí de niña. Y, como a muchas de nosotras, me enseñó mi madre.
Toda su vida, mi madre tejió para la familia, recuerdo siempre verla con su cesto de castaño,
en el que guardaba su labor, sentada al fresco de la calle en el pueblo, o al sol que pasaba por
los ventanales de su balcón en los inviernos salmantinos. Lo último que tejió fue las mangas
de un jersey gris, que conservo sin atreverme ni a deshacerlo ni continuarlo. Supongo que mi
abuela tejería (de ella tengo un calcetín tejido con lana de la que se hilaba aquí en el pueblo),
pero era yo muy niña cuando ella murió y no recuerdo verla tejer.

Y aprendí a tejer, por lo mismo que aprendí tantas otras cosas: mi impaciencia. No podía
esperar a que mi madre terminara su labor para que me hiciera lo que había “diseñado” en
mi cabeza, lo que “necesitaba urgentemente” tener.
Mi primera labor fue una chaqueta para mi muñeca. Completó su guardarropa que le había
cosido y bordado. Estaba preciosa con ella. Pero un día, cuando la lavé, en el lavadero al lado
de mi casa y la dejé tendida en la calle, alguien se la llevó. Os podéis imaginar el disgusto
que me llevé.
También por entonces aprendí a hacer ganchillo. Mi madre no era muy experta en ese arte,
solo hacia puntillas para servilletas, toallas y manteles. Como maestra del croché tuve a mi
vecina de Salamanca, la Sra. Piedad, una viuda sin hijos que me acogió como si de una nieta
se tratase, y con la que pasé buenas tardes aprendiendo.

 

¿Qué te aporta tejer?

 

Lo más importante es que me relaciona con mi pasado, cuando tejo imagino a mi madre al
lado, le “muestro” lo que estoy haciendo y parece que ella me contesta, así siento que seguimos
unidas a pesar de su ausencia.

También me pone en contacto con gente de mi presente, sirve
de lazo con personas de todo el mundo con las que mantengo una bonita amistad, y aprendo
otras culturas y tradiciones. Y, espero, sirva para dejar una pequeña huella de mí en el futuro
de muchas personas, a través de las pequeñas enseñanzas que yo haya podido transmitir.
A nivel personal me ha ayudado a superar varios golpes que he tenido en la vida. Si los libros
me sirvieron para superar los meses que estuve en una cama sin moverme antes de mis
operaciones, el tejido me ayudó a superar la muerte de mi madre, primero, y la de mi marido
después. Mientras tejes entras en un mundo diferente, donde los colores, las texturas, las
formas… invaden tu cabeza y evita que la tristeza y los pensamientos negativos se apoderen
de ella. Te empuja a levantarte por las mañanas porque has de terminar tal o cual proyecto.
Provoca que tus días estén más “llenos”, y no sientas ese gran vacío interior.

 

Tejer, ¿dónde y cuándo?

 

Tejer en cualquier sitio y situación. Tejo en mi terraza al sol en el invierno, en la huerta
debajo del parral en el verano, cuando salgo de paseo por el monte con mi perra Sacher, en
los parques de Salamanca, junto al Río Tormes, en mi cama tumbada por la noche, cuando
viajo en el bus, en la sala de espera del hospital… Uno de mis sitios preferidos, es en el Retiro,
con mi amiga Lola cuando voy a Madrid, porque es de las pocas veces que no tejo sola. Para
mí cualquier sitio y momento es bueno para tejer. Siempre llevo encima una bolsa con una
labor, para poder tejer si surge la ocasión
Tejo desde que amanece hasta la noche. En cualquier momento libre, que mi actual trabajo
de “ama de casa” (un trabajo que odio) me lo permite. Y el día que no tejo, me parece un día
“perdido”

 

¿Qué tejes?

 

A dos agujas (tricotar como yo digo) me encanta tejer chales. Creo que son labores no muy
largas donde puedes dejar volar la imaginación, admite todas las formas, las mezclas de
colores, los puntos más diversos (lace, cables, brioche…), diferentes composiciones en los hilos
(algodón, seda, lana, lino…) En otras labores estas más condicionada por su uso y tamaño.
Lily Go, Boo Knits y Verybusymonkey, Agnes Kutas… se encuentran entre mis diseñadoras
de chales favoritas.
También me gusta tejer ropa para bebés. Creo que, por ser labores rápidas y muy
satisfactorias, lucen tan bonitas las prendas en esas tallas tan pequeñitas. Me gustan Tin
Can Knits, Lisa Chemery o Taiga Hilliard.
Y, últimamente, me ha dado por los calcetines. Aún no he experimentado mucho, pero me
han llamado la atención los calcetines de Cat Bordhi.
En cuanto a croché (ganchillo como digo yo), lo que me chiflan son los grannys (maravillosas
las mantas de Joanita Theron o de Helen Shrimpton), y el Overlay crochet (los mandalas de
Lilla Bjorn son espectaculares)

SABEL LOOKING

¿Qué agujas usas?

 

Aprendí a tejer con agujas rectas de metal y estilo inglés. Tenía unas circulares que usaba
para tejer los cuellos de los jerséis. Después de mis operaciones de columna, estuve unos diez
años sin poder tejer. Hasta que, casualmente, descubrí el método de tejer continental. Fue lo
que me devolvió al mundo del tejido hace unos 8 años. Con vídeos de youtube y tutoriales (la
mayoría en inglés) aprendí rápido y retomé mi afición. Ravelry con sus miles de patrones y
las tiendas online hicieron el resto para terminar enganchada otra vez.
Uso agujas circulares. He probado creo que casi todas las marcas que existen en el mundo:
Knit pro (de metal, de madera, de bambú, de plástico, cúbicas…), todas las Addi, Hiya-Hiya
(en acero y bambú), Denise, Tulip, ChiaoGoo (acero y bambú también), Pony (de aluminio),
las ergonómicas de Prym… y, últimamente, las cúbicas de Kollage de aluminio y titanio.
Siempre buscando un material y una forma con la que mis manos (con artrosis) no se
cansaran ni dolieran. Algunas las uso de vez en cuando, otras las he regalado porque no me
convencían.

 

¿Con cuál me quedaría?

 

Pues dependiendo del hilo que esté tejiendo con las ChiaoGoo de
bambú o las Kollage. Y prefiero fijas, pues se desliza mejor la unión entre el cable y la punta.
También me quedaría con mi juego de Hiya-Hiya que me gané al participar en un KAL en el
foro de Ravelry de HiyaHiya y lleva mi nombre (el de Ravelry, Lasabel), grabado en ellas.
Las cinco agujas me gusta usarlas de vez en cuando, como dijo Guna, “mucho más auténticas
y basadas en la tradición tejeril”. Pero al final, vuelvo a las circulares (y al magic loop) porque
tejo más rápido con ellas.
Las pequeñas de 23 cm, no puedo usarlas pues al llevar las puntas muy cortas me duele la
muñeca de la que estoy operada del Túnel Carpiano. Por la misma razón apenas uso los
números pequeños o los números grandes de agujas. Fuerzo más mi muñeca con los números
grandes y los grosores pequeños se me “escurren”. Lo ideal de 3 a 5 mm.
En cuanto ganchos o agujas de ganchillo, mis preferidas fueron las Clover amour hasta que
descubrí hace poco las Tulip. Las labores quedan mejor y se realizan más rápido.
Se disfruta más tejiendo con unas buenas agujas, y es de lo que se trata… disfrutar tejiendo.

 

¿El hilo preferido?

 

El merino, solo o mezclado con seda, cashemere, otras lanas. Me encanta el olor de la lana
rústica, y la suavidad de la tratada. Utilizo Drops porque la relación calidad-precio está muy
bien. También me gustan los merinos de Katia, o de Point of Wool. Las lanas artesanales
extremeñas o escocesas.
Otro de mis preferidos es la hilaza mexicana. He podido probarla gracias a los regalos de mis
amigas mexicanas. (Perla o Pescadora) El algodón mercerizado es muy fácil de tejer, y los
resultados son espectaculares.
Respecto al acrílico, me gusta para tejer mantas a ganchillo. Es más durable, fácil de cuidar
y tienen una gran variedad de colores. También es más barato, algo que hay que tener en
cuenta cuando se teje una manta que lleva varios kilos. El que más me gusta es Stylecraft
Special DK que compro online a UK.

 

¿Dónde compras?

 

Compro mis lanas y agujas online. En Salamanca cerraron las tiendas en las que vendían
lanas al peso, que tanto me gustaban. Hoy en día apenas quedan tiendas y las lanas que
venden son más caras que comprarlas online.
Además, así puedo comprar lanas por todo el mundo: Inglaterra (Woolwarehouse, Woolstack),
Escocia (Kingcraig Fabrics), Bélgica (Hobbydoos.nl), Dinamarca (ZevenKatten), Italiana
(Casa Cenina), Alemania (CountryCreativ), Turquia (IceYarn, YarnStreet, Bulgaria (The
Knitting Wool Store), Letonia (Latvian Crafts), USA (Amazon, Webs yarn)… Comprar fuera
de España, me ha hecho descubrir hilos y agujas que aquí no se venden, y algunas que hace
años no se conocían aquí.
Por supuesto, también tiendas online de España: Tijeras mágicas, Tricot plus, Puntexa,
Ovillos, Briznas, Knitpick, Shensoku, Crochet 10, Ama la lana, Téjeme… y muchas, muchas
más. Yo creo que hay pocas tiendas online que no haya comprado, aunque en los últimos años
han surgido muchísimas y alguna se me habrá escapado.

 

¿Cuál es el tamaño de tu alijo?

 

El tamaño de mi alijo es tal que podría estar tejiendo más de 10 años (y creo que más de 15)
sin comprar nada. Al comprar online, aprovechas los gastos de envío para pedir más que las
que vas a usar. También tengo muchas, muchísimas que me han regalado. Mi familia y
amigos saben que regalándome lanas aciertan seguro.
Las tengo “escondidas”, en baúles, cajas, cestas, bolsas, canastas… debajo de las camas,
dentro de los armarios, en torres de canastas, dentro de los puffs… en el trastero, la
habitación de invitados, el salón, la terraza, mi habitación… en fin, allí donde mires, fijo hay
un ovillo de lana “escondido”.

¿Tejes para ti o regalas?

 

Creo que más del 80% de lo que tejo lo regalo. Otro 19% lo tengo guardado en un baúl,
esperando a ser regalado o vendido. Y el 1% es para mí.
Uno de mis proyectos de este año, es vender ese 19% para poder hacer sitio para nuevos
proyectos. Y, también, poder ganar un dinero para comprar más material.

 

¿Eres tejedora de proceso o de resultado?

 

De proceso.
Lo que me gusta es tejer, el acto en sí, disfrutar tejiendo, experimentar algo nuevo. Y dentro
de este proceso, “empezar algo” es mi momento preferido: elegir patrón, lanas, colores, tejer
la muestra, seleccionar las agujas, iniciar la labor, ver cómo va surgiendo… y cuando ya sabes
cómo seguirá, o saldrá, la labor en sí pierde interés, importancia para mí.
Pueden pasar meses, incluso años, guardada en mi cajón de proyectos (en mi último recuento
había unos 50 proyectos). Algunas veces la deshago porque no termina de cumplir mis
expectativas, otras la retomo y termino. Una vez concluida (si no la he tejido pensando en un
regalo para alguien concreto), la guardo en un baúl y me olvido de ella.

 

¿Eres pro o contra de ahormar?

 

Igual que la plancha es super importante para la costura, ahormar es super importante para
el tejido. Aunque no me guste nada, aunque termine con la espalda hecha polvo por la
postura, procuro bloquear mis prendas, para que luzcan en todo su esplendor. Especialmente
los chales y sobre todo si llevan lace.

 

¿De qué labor estás más orgullosa?

 

Al 100% de ninguna. Siempre le encuentro algún fallo o defecto, siempre hay algo que si lo
volviera a tejer no lo haría así.
Tal vez, de los que más podrían ser algunos de mis chales, como Once Upon a Dream, Butterfly
Lovers, Sweet Dreams, Remember me… o mis mandalas como Cosmic, Illusion, o Madness…
¿El último patrón que te ha gustado mucho?
Me encantan los Misterys, tanto CAL como KAL. Como buena entusiasta de la novela negra
y de los thrillers (mi otra pasión, los libros), los misterios en el tejer también son mis favoritos.
Empezar una labor sin saber cómo va a ser, verla surgir puntada a puntada es fascinante.
Aunque algunas veces, me ha tocado deshacer al no gustarme el resultado. Últimamente he
tejido un patrón que me ha gustado mucho, de Lily Go, Butterfly Lovers. Día a día, clue a clue
surgió un hermoso chal con mezcla de cables, y lace. Me entusiasmó tanto que deseaba
despertarme cada día para ver la nueva tarea que había puesto su autora.
Otro patrón, cuya labor aún no he terminado (es para mí, y suele quedar relegado lo que es
para mí), fue el cárdigan Get the Groove de Hinterm Stein. Por su estructura original. Se
empieza por los hombros, se teje el canesú, después las mangas, y por último el cuerpo… y
ahí estoy en el cuerpo, esperando a hacer un huequito.
El último Mistery al que me he apuntado en Ravelry, Rose of Inverness de Luise O’Neill una
manta que tejeré para un bebé que nacerá en mi familia, se presenta como muy interesante.

 

¿Otras actividades creativas?

 

Creo que soy “aprendiz de todo y maestro de nada”, me ha gustado experimentar en varias
artes creativas: escribir (sobre todo teatro, hasta llegué a estrenar una obra en el colegio),
pintar (aunque hace muchos años que lo dejé), coser (aprendí un verano, antes de la
universidad, corte y confección; he cosido muchísimo para mí y mi familia), diseño gráfico y
retoque fotográfico (por ordenador en mis años recluida en casa en la cama), crear videojuegos
en basic (cuando aún no existía Windows), bricolaje (hice mis pinitos con algunos muebles),
punto de cruz (aún hago algo de vez en cuando)… y sobre todo tejer (tanto punto como
ganchillo), es una actividad que he realizado toda mi vida y en la que ahora estoy centrada.
Y otra afición, aunque no es creativa, que también me ha acompañado toda mi vida es leer.
Los libros han sido mis amigos y compañeros. Primero en papel, después en digital y ahora
en audio. Mis mejores momentos del día los paso tejiendo y escuchando una buena novela (si
es negra, mejor).

 

¿Por qué Calceta Calcetines?

 

Este grupo de Facebook, surgió en mi otro grupo también de Facebook, Tejer en el Desván, por
la necesidad de reunir todo lo que íbamos encontrando sobre calcetines en la red: vídeos,
tutoriales, patrones, técnicas… Cada vez que ponía una imagen de mis últimos calcetines
tejidos, volvían a repetirse las mismas preguntas, ¿Cómo lo haces? ¿un tutorial? ¿y el
patrón?… Entonces o repetías los mismos enlaces o les decías, “buscad entre las publicaciones
y comentarios” (algo que algunas parece que no saben). Para mí también era útil las unidades
didácticas porque algunas técnicas tengo que verlas cada vez que las uso (como lo de
Kitchener o remallar, que no termino de memorizarlo)
Mis calcetines preferidos están tejidos con lana gordita (por lo de no poder usar mucho tiempo
seguido las agujas finas y porque son los que más usa mi familia), top-cuff-down (de la caña
o puño a la puntera) con talón heel-flap (con empeine). Creo que quedan mejor tejidos y con
menos “agujeros” en la puntera o el empeine, puesto que se hacen disminuciones y no
aumentos como cuando se tejen los calcetines toe-up (de la puntera a la caña).

 

Me puedes encontrar…

 

• En Facebook como Isabel Ciudad o en mi página TejeSabel
• En los grupos de Facebook, “Tejer en el Desván” o “Calceta Calcetines
• En Instagram como Isabel Ciudad
• En Ravelry como Lasabel (en homenaje a mi madre, que también se llamaba Isabel.
Aquí en el pueblo, donde a todos nos ponen el artículo delante, ella era “la Sabel”)
• Y en mi blog “Lasabel teje” o “Madroñal, mi pueblo”, aunque confieso que están un
poco desfasados

Te esperamos a nuestro reto de primeros calcetines!

 

Happy Knitting

 

 

Isabel y Justina

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